ERA NECESARIO...??

¿Cansado de las secuelas? ¿Te aburren las precuelas? ¿O detestas las adaptaciones absurdas? Esta sección tiene el propósito (bueno, la sección no, sino yo mismo, que para algo soy el que escribe) de analizar si las continuaciones, remakes, o lo que se os ocurra consiguen aportar algo al original, o simplemente, si, tal y como reza el título, era necesario el esfuerzo ...

domingo, 15 de abril de 2007

LA MATANZA DE TEXAS (2004)


Cuando a Tob Hopper se le ocurrió rodar la primera versión de los asesinatos perpetrados por toda una familia de maníacos en Texas, en los años 70, creo que ni él mismo podría haber previsto que esa cinta traería tras de sí todo un universo no sólo cinematográfico, sino que abarca todo tipo de productos de merchandising (para los de la LOGSE: muñequitos, camisetas, llaveritos, y toda la mierda de cosas que tienen que ver con cualquier película), así como una legión de fans consumistas de todo lo que tenga que ver con las hazañas de “Cara de cuero”.

Así que me vengan a la mente (sí, lo sé, me podría haber documentado, pero qué le vamos a hacer), os puedo citar “La matanza de texas 2”; un remake del original de finales de los 90, con Mathew McConahew (si alguien sabe como mierdas se escribe que lo envíe a la sección de comentarios y le regalo un cameo en mi próximo comentario) y Renné Zellwegger (joder, me voy de Guatemala a Guatapeor, la madre que los parió). También la reciente precuela, dirigida por el propio Hopper; y la que os voy a comentar, la versión de 2004.

Pues os tengo que decir que es cojonuda. Si el primer remake, sí ese en el que salen uno de los novios de la Penélope Cruz, y la del diario de Bridget Jones (¿me creíais tan idiota de volver a escribir sus nombres? Jeje, pobrecillos ignorantes, tengo recursos) es una puta basura, es un verdadero insulto al original, la versión que firma Marcus Nispel es una auténtica salvajada, pero te lo pasas de vicio.

Os cuento. En la original “Cara de cuero” impresiona, pero aquí acojona directamente. Para quién no sepa cómo es el amigo (virgen santa, no sé qué hacer con vosotros), pues se trata de un mostrenco de casi dos metros de alto, más de cien kilos de peso, y que lleva una máscara hecha a base de la piel arrancada de las caras de la peña que se pasa por su inseparable sierra mecánica. ¿Os ha quedado clarito?

Otra cosa. La familia de “Cara de cuero”. En la primera unos locos, y sublime el abuelo casi disecado que tienen en la casa y al que alimentan con la sangre de los muertos. Pues en la segunda unos putos locos a cada cuál más chungo. Un hermano que es sheriff, y que es el que hacía de sargento hijoputa en la “Chaqueta Metálica” (es que clava sus papeles el figura). La madre. La típica que te cruza la cara a hostias como no te comas todo lo que te pone en el plato. No, en serio, una pirada que piensa que todo el mundo se ríe de sus hijos, y por eso, tortura a la gente. Y un chavalín que pulula por ahí, que siendo el más bicho de todos, resulta que es el único que demuestra un poquito de cordura.

Bueno, me doy cuenta que no os he contado de qué va la historia. Joder, pero os quiero dar un voto de confianza y espero que sepáis de que va. Es que sería ya delito. Por si acaso, pues pensad en las bases de toda película de este tipo. 1) Jóvenes a los que se le avería la furgo. 2) Se refugian en una cabaña abandonada de la mano del hombre. 3) El típico tonto que se separa del grupo y es el primero en caer. 4) Los amigos, en riguroso orden preestablecido no se sabe muy bien porqué, van acudiendo en su búsqueda uno por uno, y en ese orden van muriendo. 5) Grupo de maníacos antisociales (nos ha jodido, si aún se querrán llevar bien con la gente). Y así podría seguir enumerando uno por uno los elementos de la película.

Pero bueno, que esta versión lo que tiene es ritmo. Es frenética y muy bestia. Las apariciones de “Leather Face” (coño, “Cara de cuero” pero en inglés) te ponen de los nervios. La familia te da un mal rollo que te cagas. Los chavales las pasan verdaderamente putas. Los elementos que rodean a la historia están encajados a la perfección. Los escenarios son agobiantes y claustrofóbicos. El diseño de los personajes aprovecha lo bueno del original y los adapta a las tendencias del género actual. Que más. Las actuaciones, también geniales. El prólogo, con la autoestopista, y el final, de esos que no debes perderte aunque salgan los créditos, hacedme caso.

En fin, que lo tiene todo. Vale, la historia ya estaba hecha, pero joder, hay que saber hacer un remake. Y Marcus Nispel lo ha bordado. Obviamente la original tiene un “algo” que a ésta le falta. Precisamente porque se trate del original. Pero de verdad que esta versión es cojonuda, y un verdadero homenaje a la saga. Eso sí, ya vale, y es un aviso para los productores o para el propio Hopper, que lo dejen ya, que hay cosas que mejor no estirar más.



Trailer con musiquita cañera...

domingo, 1 de abril de 2007

2013: RESCATE EN LOS ÁNGELES



Bueno, gran material el que traigo esta vez. La secuela de un puto clásico de los ochenta como era “1997: Rescate en Nueva York”, o lo que es mismo: “2013: Rescate en Los Ángeles”. Ambas de ese ser indescriptible como es John Carpenter, posiblemente uno de los directores que haya gozado de mayor libertad en el mundo del cine para hacer lo que le diese la maldita gana. Y joder si se nota.

Está claro que a mí me encantaría hablaros de la primera parte, de “1997…”, pero es que si lo hiciese esta sección no tendría sentido, y que coño, que esto es mucho más divertido.

Hay cosas que yo no entiendo. Que sí. Que muy bien. Que la primera parte (otra vez vuelvo a hablar de “1997…”) es una flipadita, una fantochada y más fantástica que nada, pero te lo pasas de lujo durante los casi 100 minutos que dura. Es que es puro cine ochentero, de sentarte en el sofá y disfrutar, y de verlo diez o quince años después y pensar: ¡¡Joder, que pedazo de películas se hacían en los 80!!. Creo que más o menos os he puesto en situación, ¿no?. Pues bien, ahora cogéis la segunda parte (vamos, “2013…”, que no es tan complicado) y os olvidáis absolutamente de todo lo bueno que os he dicho de la anterior.

Vaya castaña que se marca aquí el colega Carpintero (no, no es una errata, pero es que era un chiste tan fácil mezclar el nombre de Carpenter con lo de Carpintero que no he podido dejar pasar la oportunidad. Sí, lo sé, a la mierda el humor inteligente). En serio, que desastre de película. ¿Necesitaba el dinero? ¿Le debía un favor a Kurt Russell? ¿O pretendía hundirle su carrera? ¿O boicotear Hollywood? No sé, pero ya le vale.

Así por encima la peli plantea un futuro apocalíptico en que la ciudad de LA ha quedado destruida por un terremoto de 9.6, y no me preguntéis por qué, pero de repente entre tanta ruina y chatarra, un terrorista (por cierto, plagiado del Ché Guevara; en serio, se hace ahora algo así y se lía la de Dios) consigue un dispositivo que (oh! Sorpresa) puede destruir el mundo. Y ale, ¿a quién mandamos? pues al típico malote súper chungo, chulo putas ochentero, que llevo unos pantalones marcándolo todo, y una melena al viento porque yo lo valgo, que está encerrado por ser súper malo, pero que es un pedazo de héroe con un corazón más grande que su paquete.

Y a partir de ahí la colección más friki y asquerosa de flipaditas que se había visto hasta la gran saga de “XXX” (no, no es una porno, y no, tampoco me gustan, lo de gran saga es puro sarcasmo). Que si hago surf por una de las avenidas más famosas de Los Ángeles (Wilshyre Bulevard), que si conduzco un pedazo descapotable que ha sobrevivido a la devastación, que si en pleno Coliseum (es algo famoso de allí, no sé, no me preguntéis) me marco más tiros que Rambo(¡¡Rambo!!, que gran saga, y van a hacer otra, menos mal, que nunca se pierda ese material… madre mía). Pero la traca final viene con la prueba del baloncesto. Sólo deciros que tiene que encestar no sé cuantísimas veces la pelota en las canastas de una pista, de campo a campo y en un tiempo límite. Si sois un poquito avispados intuiréis que el último tiro es sobre la bocina, casi desde su casa, casi sin fuerzas, y ¡¡¡casi sin guión!!!. Dios, vaya mierda de escena, casi vomito, en serio.

Vale, está claro, no soy un apasionado de John Carpintero (vale, vale, ya paro, pero es una tontería que me hace gracia). Digo de John Carpenter. Me gustan bastantes de sus películas (“La niebla”, “La cosa”, “Starman”, la propia “1997: Rescate en Nueva York”, o “Golpe en la pequeña China”, por decir algunas), y también reconozco que junto a Steven Spielberg o George “muñequitos” Lucas, formaron un tridente creativo en los años 80 y 90 difícil de igualar algún día. Pero madre mía, es que también tiene cada bodrio: “2013: Rescate en LA” (había quedado claro, ¿no?), “Fantasmas de Marte”, “Vampiros” (atroz, en serio), etc, …

Y con Kurt Russel pues más de lo mismo. Tuvo su época en los ochenta y en los primeros noventa. Le debe mucho al propio Carpenter, y también hizo “Tango y Cash”, que mola mucho diga lo que diga la gente, peli para disfutar. O “Breakdown”, auténtica película para pasarlo mal y sufrir, qué auténticos hijos de puta con los que se cruza, en serio. Pero hijo mío, que tiene cada una por ahí también que ya le vale. Y sólo voy a citar una (sé que esto va a levantar comentarios): “Soldier”. Buff!! Es que ni hablan, joder, si no pronuncian frases casi. Además, siempre con la misma cara, y venga a dar hostias. No Kurt, no, así no…

Bueno, que eso, que no me extiendo más. Que es un auténtico peñazo de secuela, innecesaria, absurda, intrascendente, y además muy mal hecha, sin gracia, y con acción de la mala. Esta gente debería darse cuenta de lo que han sido, honrar a sus fans, porque dependen de ellos, y vivir con dignidad, que ya tenemos bastante con hacernos viejos y estropearnos físicamente, por lo menos que perduren los recuerdos, ¿no? Y si no, siempre puede hacerse carpintero (vale, vale, os juro que ésta es la última vez).

jueves, 15 de marzo de 2007

JAY Y BOB EL SILENCIOSO CONTRAATACAN


Siguiendo con la línea marcada en este número por hablar de primeras veces, aquí vamos a analizar qué tal resultó el debut como protagonistas de estos dos elementos sociales llamados Jay y Bob el Silencioso, aunque antes de entrar en materia, y para los despistados e ignorantes que no los conozcáis, os diré de quien se trata.

Todo empieza cuando al gran Kevin Smith (es el único director que puede hacer, desde mi punto de vista, lo que le dé la puta gana, que lo hace bien, ya sea la comedia más salvaje, hasta la peli más pastelona, da igual, lo que hace, le queda de vicio). Bueno, a lo que iba, que a este tipo, en su primera película, “Clerks”, se le ocurrió crear a un par de personajes secundarios brutales, un par de colgaos que se pasan la vida apoyados en la pared de la tienducha en la que transcurre toda la peli. Deciros que “Clerks” significa empleado, y que la historia cuenta un día en la vida de un par de estos currantes.

Lo que importa, y lo que sirve para entender por qué hablo de esta película, es que en las siguientes obras del director, estos dos colgaos siempre salen más o menos tiempo. Tanto en “Mallrats” (lo único bueno que ha hecho Shannon Doherty, la Brenda de “Sensación de vivir”, ha sido confiar en KS), en “Persiguiendo a Amy”, en “Dogma” (Alannis Morrisette de Dios, es que es genial), y en la reciente y absolutamente imprescindible “Clerks II”, éstos dos contribuyen a perfeccionar cada una de las historias que nos ofrece este puto genio.

Pues dicho ésto, y por primera vez, en “Jay y Bob El silencioso Contraatacan” protagonizan toda la cinta, y a poco que conozcáis cómo se las gastan, podréis haceros una idea de la que pueden llegar a liar.


Si no conocéis a los personajes, tenéis que saber que se tratan de dos atrapaos de mucho cuidado. Jay combina perfectamente momentos de autismo absoluto, y a continuación es capaz de entrar en el mayor frenesí, ya sea por una canción de su inseparable cassette (tíos, son los noventa, ¿vale? no había casi cd’s), o por que alguien se atreve a pasar por delante de ellos. Y qué deciros de Bob, ¿no os dice nada su apodo de El silencioso?, pues eso, un tío que se pasa el 99 % de la película callado, mirando, y asintiendo ante las rajadas de Jay, pero ojito, que en cuanto su piquito se abre, vuestros oídos se llenaran de la mejor filosofía, y de la razón más absoluta. No podréis más que ver, oír, y callar. Palabra de Bob.

Lógicamente, si en las pelis en que hacen de secundarios, ya la pintan demasiado, y sus apariciones sirven para redondear aún más la historia, qué se puede extraer de casi cien minutos de locuras propias. Durante toda la cinta, el director monta las situaciones más surrealistas que se han visto en mucho tiempo, al tiempo que hace una crítica mezclada con inteligencia y sarcasmo de absolutamente toda la industria cinematográfica, desde las obras consagradas como “Star Wars” (ojito al final, y que conste que él mismo es un fan inconmensurable de la primera trilogía) hasta llegar a sus propias películas, considerándolas como tonterías y pelis que a nadie le interesaría ver.

Otra cosa que hace de este tío algo sobresaliente es que trabaja con sus amigos, y ese buen rollo les sirve a todos, tanto director como actores, para poder reírse todos de todos, y no crear mal ambiente. Y si no que se le pregunten a Ben Afleck y a Matt Damon.

La película está planteada como la típica historia que habla sobre el propio mundo del cine, lo que los intelectuales de turno llamarían “metacine”, el cine que habla del cine (y si no lo hacen los intelectuales, pues ya lo hago yo, que para eso escribo). El argumento trata de que Hollywood se dispone a hacer una película sobre un cómic que está basado directamente en los propios Jay Y Bob, pero claro, éstos no tenían ni idea de que se querían enriquecer a su costa, así que se lían de tal manera, que acaban pirándose desde Nueva Jersey (localización típica de las pelis de KS) hasta la mismísima meca del cine, para sabotear el rodaje.

Y no os quiero contar más para que lo vayáis descubriendo por vosotros solitos. Eso sí, plantearos la cinta como lo que es, una película de coñas, algunas buenas y otras mejores, pero es simplemente eso, una comedia salvaje y de rayadas, en la que no vais a encontrar mensajes metafísicos ni soluciones filosóficas. Pero es que el cine se trata de eso, de cumplir con lo que se ofrece, ni más ni menos. Y al fin y al cabo, eso es la zinefagia.

Sobre si era necesario darles un mayor protagonismo a estos dos, pues se lo han currado, tanto hacer de secundarios, pues ya era hora de que tuviesen su recompensa. La peli no pasará a la historia, gustará a los fans de KS, y a los que sepan lo que están viendo. Está claro que no llega a la altura de sus mejores películas, pero es que lo bueno es que el propio director lo sabe, y la hizo con esa idea, de hacer un producto para divertirse, y gracias a Dios (no, a Alannis no) nos divertimos todos.

P.d.: Bob el Silencioso es el propio Kevin Smith, que hay que decíroslo todo…
Snoochy Boochy a todos

lunes, 29 de enero de 2007

ROCKY BALBOA




Tengo que reconocer que este comentario me resulta bastante complicado
de realizar por varias razones. La principal es que se trata de una
película que engaña, no es lo que promete, y lo digo yo, que no soy
ni mucho menos fan de la saga (de hecho, me ventilaría fácilmente
tres de las seis películas), pero también lo reconocen verdaderos
"stallone-maníacos" (pilla término cinematográfico).


Otro de los motivos es precisamente ese, que al no gustarme las
películas, pues supongo que no soy objetivo, pero qué narices, no me
vengáis ahora a criticar porque exprese mi punto de vista. Si todavía
creéis en la objetividad y en la imparcialidad, amigos, os tengo que
revelar un secreto: los reyes magos son vuestros padres. Lo siento.


Más motivos. Mi entorno. No os imagináis las presiones que he
recibido, sigo sufriendo, y por supuesto sufriré en el momento en que
se publique este comentario. Cierto sector cercano a mí hará noche a
la puerta de mi casa para apedrearla, incendiará contenedores, cajeros
automáticos, intentarán secuestrar a mi familia (suerte muchachos, no
sabéis el jardín en el que os metéis, os lo aseguro...), y todo con
la intención de que rectifique, pero coño, si vosotros confiáis en
la objetividad (sí, me repito, pero estoy comentando la sexta
película de una saga, así que no os pongáis quisquillosos, ¿vale?),
yo todavía sigo mis principios.


Bueno, a lo que iba. Antes de entrar a valorar la peli que nos ocupa,
me gustaría haceros un pequeño repaso de las anteriores cinco (que
dices tú, ¿Sly, no tenías bastantes?). Pues nada que en la primera
lucha contra Apollo Creed (y pierde, pero queda como un puto héroe).
En la segunda lucha contra Apollo Creed (no, no he hecho corta y pega,
es que vuelven a luchar, preguntadle al guionista), y gana. En la
tercera lucha contra Mister T, o "M-A" (no sé como se escribe, lo
siento, el del Equipo A), que aquí se llama Clubber Lang, y también
gana. En la cuarta pelea contra Ivan Drago, y gana. Y en la quinta,
..., pues, ..., me acuerdo que pelea en la calle contra un niñato que
no hace más que vacilarle, pero que más dá, lo grave es que haya una
quinta. Y ya está hecho el resumen.


Vale, pensaréis, ponle más ganas, que seguro que pasan más cosas, y
que tiene su argumento, y sus momentos dramáticos. Pues sí, lo
reconozco, y la primera es un puto peliculón, que incluso ganó tres
Oscars de la Academia. Hasta la segunda mola, que es cuando ya se carga
a Apollo. Pero es que en las otras ya se le va la pinza. Y lo siento
por las sensibilidades que voy a herir, para eso tenéis la sección de
comentarios.


Básicamente las películas comparten una estructura narrativa
curiosamente "clavada". Rocky es el típico acabadillo humilde, sin
recursos, y todo hay que decirlo, con alguna primavera de menos (coño,
él mismo lo reconoce, que tampoco le tengo tanta manía, ¿eh?), que
quiere ser boxeador, y el tío se pone como un berraco, y empieza a
soltar hostias como panes, y campeón. Entre medias de todo esto,
entrenamiento salvaje, dónde admito que sí que se demuestra una
imaginación increíble, porque no sé como se lo montan, que él
entrena con lo primero que encuentra en la basura, y su rival con los
ordenadores de la NASA a su puta disposición, y hostias, luego llegan
igualados y todo (¿será una metáfora de las desigualdades sociales
trasladadas al mundo del boxeo? No, no nos hagamos ilusiones. Más bien
es una flipadita.).


Antes de los combates, pues varias cosas. Se desarrolla la historia de
amor con Adrian; su cuñado Paulie siempre anda por medio tocándole
los cojones; y, el entrenador (mientras aguanta en la saga, porque me
da a mí que se olió el truño que podía salir en la cuarta y en la
quinta, y dijo yo me piro), pues metiéndole caña también a su
manera. Y así hasta el combate del final de la película, en el que
durante el 85% del mismo Rocky recibe una ensalada de hostias que ni te
imaginas, hasta que le entra la vena, empieza a gritar "¡Adrian!"
como un loco, y con tres o cuatro guantazos, pues te gana el título.


Mención especial para el argumento de la cuarta. Todo un panfleto
propagandístico destinado a combatir a los demonios del comunismo
encarnados en las figuras de Ivan Drago, luchador ruso, y toda su corte
de entrenadores y preparadores, todos ellos al servicio del imperio
soviético. Vamos a ver, simplifiquemos las cosas, y no las saquemos de
contexto. No es necesario mezclar política con este tipo de cine, y si
lo haces, hazlo bien, que para manipular material audiovisual, y crear
buena ciencia ficción, ya tenemos a la FAES.


Y con todo esto a las espaldas no se le ocurre otra cosa al bueno de
Sly de lanzarse a hacer una continuación, que según él, sirve para
cerrar la historia. Pues vale, si él lo dice, será verdad.


En esta ocasión se nos cuenta cómo se le plantea la posibilidad de
volver a luchar, y demostrarle al mundo que todavía no está acabado.
Curiosamente, la idea que intenta transmitir la película es muy buena.
Se cuenta una buena historia de superación, y de ganas de seguir
adelante, y de no darse por vencido. Además, se entrelazan otros
personajes que encajan muy bien en la acción, y contribuyen a
enriquecerla, no sobran en ningún momento (ni siquiera el cuñado
toca- huevos). El ritmo es más propio de un drama que de una película
de acción (de hecho, la primera parte es un excelente drama, lo que
pasa es que luego degenera). Y llegas a identificarte con los
personajes, y a cogerle cariño a Rocky, porque joder, se ha vuelto un
pedazo de pan, es increíblemente bueno con todo el mundo, de verdad.


Pero llegamos al motivo que encuentran para meter a Rocky a combatir a
gran escala. Resulta que un canal deportivo tiene la brillante idea de
emitir un combate virtual, simulado por ordenador, entre Rocky
(campeón retirado), contra la actual estrellita pugilística del
momento, y gana Rocky. Conclusión, pique del figura, típicos
promotores que ven un negocio donde otros no ven nada, y ya tenemos
combate montado, en mitad de Las Vegas, viva la discreción.


Por favor, que la película me estaba gustando. Todo iba perfecto. ¿Y
montáis un combate virtual? Vale corren rumores de que en La sexta
(vuelve a salir este canal en esta sección, ¿eh?, no, no me
patrocinan, tranquilos) se emiten unos documentales que también hacen
estas cosas. Me da igual. No queda bien. A qué santo, en medio de una
sociedad en la que predominan la NBA, la NFL, la NHL, el béisbol, y
hasta el soccer (el fútbol, que para algo han fichado a Beckam), una
mierda de simulación de videoconsola de un combate ficticio, consigue
que el boxeo sea el deporte más mayoritario, y con más tirón dentro
de los gustos de los americanos. Pero si hasta ocupa la primera plana
de todos los periódicos. Qué manera de cargarse la película.


Luego, otra cosa, el malo de la película, que ni acojona ni nada.
Vale, está claro, te pega con la mano abierta y te arranca la cabeza.
Pero es que los de antes sí que intimidaban. Eran auténticos
mostrencos. Además, se les definía mucho mejor como personajes, y
tenían una personalidad mucho más marcada. Éste en cambio, no tiene
sangre en las venas, es un pardillo.


Pero es que esto basta para destrozar la película, porque al hecho de
que es un pegote, te entra la mala hostia de que era una buena
historia, y te la han destrozado de la manera más cutre. Eso, y que el
entrenamiento es el más corto de toda la saga. Eso sí, ver a Punchy
(el perro de Rocky, auténtica metáfora de la historia) subir las
famosas escaleras, y ser el compañero de entrenamiento de su amo, no
tiene precio.


Junto a todo esto, destacar la música. La sintonía clásica de la
saga no ha cambiado desde el comienzo, pero es que no sé que tiene,
que suena, y te motiva, no hasta el extremo de ponerte a pegarle a un
trozo de carne en un matadero, o comerte cinco huevos crudos de buena
mañana, pero sí que acabas tarareándola, y moviendo el piececito al
ritmo de la melodía.


No sé que más contaros. Que por otro lado es digna de alabar la forma
física de Stallone, que no hay que olvidar que pasa de los 60 años.
Estamos de acuerdo que nadie sabe lo que se habrá metido para seguir
así, y que su cara es un derroche de imaginación de algún cirujano
plástico (atención a sus ojos, por favor). Pero el colega se sube al
ring y se mueve como Dios, y mola todo verlo pegarse de hostias.


En fin, tal vez este comentario haya sido tan duro precisamente porque
es una película que en el momento en que mejor impresión te está
dejando, y más te está gustando (ya estaba pensando en las múltiples
rectificaciones que iba a tener que hacer con mucha gente), te pega una
puñalada trapera, y te deja temblando, diciendo, pero qué mierdas
habéis hecho. Por eso, más que una vuelta a los orígenes (como lo
és la primera media hora), es una "digna" continuación de sus
más inmediatas predecesoras (véase Rocky "contra el comunismo"
IV, y Rocky V, que conste que perdono a la tercera parte).

jueves, 21 de diciembre de 2006


ISI & DISI. ALTO VOLTAJE

Anda que vaya películita nos han dejado caer esta vez los colegas. Entenderme, soy un defensor del cine español, sí joder, me gusta, (hombre, no todo, pero que sí que veo mucho, y no me cierro en banda como muchos que por ser cine de aquí lo repudian). Puede ser un cine diferente, con menos recursos, pocas ideas, argumentos un tanto “especiales”, lo que queráis, pero aquí se va a defender siempre que sea necesario, pero es que luego llegan los típicos amiguetes de turno que tienen un guión horrendo, les ponen la pasta, y te hacen esto, y venga, partote tú la cara defendiendo el cine español, pues gracias, majetes, que tengo trabajo.

No, en serio, esta película es mala, mala, mala, pero que mala. Es absurda de principio a fin, que me disparan un cañón en medio de un cementerio (vale, emulando a un grupo de heavy, o lo que queráis), pero ¿qué cojones hace un grupo de japoneses en medio del mismo cementerio? Y después, un malo malísimo que quiere acabar con la música heavy y con el rock, y crear todo música comercial…,hombre, que sí, que da miedo, pero yo que sé, ¿te curras lo del cañón, y me haces esto con lo del killer de la película? Venga hombre.

Otra cosa, yo no soy heavy, pero no creo que la peña que sí que lo es se identifique con esta gente, ¿no? Que molan, y te ríes, y que hay que verlo con perspectiva y lo que quieras, pero joder, cambia un poco el chip, que eso ya lo hiciste en la primera película, documéntate, infíltrate entre ellos, conócelos desde dentro, lo que quieras, pero enseña de verdad como son. Que ese garito donde se reúnen será uno de los decorados más caros del cine español, pero no se lo cree ni su madre. Que se dé una vuelta por el Hellreisser, en Carabanchel, y que le den una clase de historia, y de decoración.

Bueno a lo que iba, que la película no se salva por ningún lado. Santiago Segura podría darse cuenta de que esto no es jauja, y que no siempre hacer lo que le da la puta gana le va a salir bien, aunque, si me pongo, le saco cada bazofia: La Maquina de Bailar, Una de Zombis, Asesino en Serio, y las continuaciones de Torrente, sí amigos, reconocer que la primera guay, transgresora, sucia, hiriente, salvaje, casposa, todo…, pero donde vas con las otras dos, enseñando culos, tetas, y retrasados, tío, un poquito de respeto con la gente, ¿no?

Luego, que parece que el casting se ha hecho en las puertas de La Sexta, que si Florentino Fernández (por favor, que no todo heavy es un puto enfermo sexual, ¿vale? Y por cierto, cierra la academia de monólogos. No todo el mundo sirve, deja a los profesionales, tú incluido.). Pilar Rubio, sí muy guapa, muy alta, muy morena (pese al apellido), pero vamos a ver, que hace de rusa muda, y que pega unas hostias como panes, y enseñando más carne que tapando, olé tu salto al estrellato y al mundo del cine. Si viendo “Sé lo que hicisteis la última semana” pensaba que tenías personalidad cero, gracias, ya no tengo dudas, no tienes carácter muchacha. Y si no mi querido Wyoming, tío, qué te ha pasado, vuelve al CQC y dale una patada al puto Fuentes, que se vaya a patinar bajo cero. O simplemente, disfruta con “El Intermedio”, pero no colabores con esta gente, por favor, por tus fans, por nosotros, por España, por el mundo.

Buff, por donde sigo, a sí, el maravilloso argumento. O sea, que una heavy arrepentida de dejar el mundillo organiza un concurso de grupos para relanzar el género musical, y detrás de esto, su “novio”, el malo de la película, que se quiere aprovechar del grupo ganador para convertirlo en un producto comercial y así matar al heavy, y por en medio unos grupos bizarros a tope, que concursan por dinero (viva el espíritu del heavy), y los tipos estos, que los condena un juez por lo del cementerio, y la pasta del concurso es para pagar la multa, …, dios, vaya mierda, colegas, si es que os he contado la película, y seguro que no os habéis enterado de nada, pues es eso de lo que va, así, en montón todo.

Pero es que para qué te pones a hacer una secuela de Isi & Disi, que la primera molaba, tenía ese toque macarra, con sus pegas y sus cagadas, pero te partías, te la creías. Era un poco la novedad. Hombre, la segunda tiene a Kira Miró (gran patada le debió dar el director antes a la mujer o lo que sea del Alejandro Sanz), pero es que ni así. Recuerdo la primera parte, con Sabina en plan estrella, que no es que me entusiasme el colega, pero llena cuando sale, y es todo un personaje.

Con lo cual, y desde mi punto de vista, no era ni mucho menos necesario gastarse el dinero en hacer esta secuela. Que el cine tiene multitud de secuelas brutales, pero es que al que te venga con la típica cancioncilla de segundas partes nunca fueron buenas, esta vez no queda más remedio que darle la razón, y a los que se metan con el cine español, agradecerle al director y al equipo responsable que gracias por otorgarles un argumento de oro a todos esos detractores, porque si yo quisiera una película para ejemplificar lo malo de nuestro cine, ésta, sin duda, estaría de titular durante toda la liga.